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Caso Santos Mirasierra: una lucha equivocada

Publicado por admin el 10 de Diciembre de 2008 en Blogroll

Santos Mirasierra

Hoy voy a hablar bien de Estados Unidos. Una cosa rara por estos lares, que yo mismo casi nunca suelo hacer, pero es que estos días he visto motivos para ello. En especial la forma en la que se vive el deporte por allí, más como una fiesta y como una diversión que como una rivalidad guerrillera entre tribus. Allí la gente es hincha de un equipo, no enemiga de otro y el fenómeno ultra en el deporte es inexistente. Y esto es algo propio de una nación civilizada y debería ser una envidia para el resto del planeta.

Ayer éramos testigos de la expectación que levantó el Atlético de Madrid en su visita a Marsella. El mundo del fútbol contenía la respiración a la espera de incidentes mientras numerosos policías custodiaban la expedición atlética. Todos sabemos cuál fue el motivo de todo este dispositivo: un caso que ha trascendido fronteras y que ha llegado a ámbitos a los que jamás tendría que haber llegado.

“El futbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso”. Esta famosa frase de Bill Shankly, tan habitual en las cabeceras de tantos y tantos blogs, es tan veraz que me da asco. Si es triste tener a gente dispuesta a morir y a matar por un equipo de fútbol aún lo es más que reciban la cobertura mediática que buscan para que sus actos sean notorios. Pero lo que no esperaba ver es que políticos, futbolistas de categoría internacional y personajes públicos se pusieran a apoyar a uno de los miembros del peor de los fenómenos que azotan nuestro fútbol.

El caso de Santos Mirasierra que todos conocemos ha sido uno de los ejemplos más tristes. Hace poco una lectora francesa nos escribía expresándonos su indignación razonada hacia la condena, a su juicio demasiado dura, sobre Mirasierra. Un caso complejo, que presenta diferentes elementos clave que ayudan a comprender la reacción en cadena que produjo su detención. El conflicto ha trascendido la simple relación entre un ciudadano y la policía. Se trata de un ciudadano francés, por lo que muchos achacan la actuación judicial en un sentimiento antifrancés; es además, de un grupo de ideología “de izquierdas”, con lo que se ha ganado la simpatía borrega de otros de su mismo color político. Como casi todo en este nuestro continente, aquí no hay medias tintas; no nos interesa llegar a un bien común, que es la erradicación de la violencia en el fútbol. Defendemos nuestra postura con uñas y dientes basándonos en la nacionalidad, en la ideología o en lo bien o mal que nos caiga la policía, el Gobierno o un equipo de fútbol, por lo cual para unos el acusado es Obelix y para otros es Juana de Arco.

El otrora país de la lucha por las libertades, la igualdad y la fraternidad ha encontrado en este personaje una tristísima elección como caballo de batalla. No conozco cómo es la legislación y el código penal francés, pero sí sé que casi todo nuestro derecho está basado en el del vecino, así que no creo que la pena por agredir a un policía sea más leve que los tres años que se piden por el caso de Mirasierra.

Otra cosa es que a tenor de lo visto, la petición parezca desproporcionada. Si me piden mi opinión, a mí me la parece (no dejan de ser tres años por un empujón, con otros que hicieron mucho más y que están libres de cargos). Pero lo cierto es que así es como actúa la policía y la fiscalía en estos casos y quien no lo sepa es que ha estado en pocas manifestaciones. Sin ir más lejos y por mencionar otro caso futbolístico, para Oleguer la fiscalía pidió dos años por agredir presuntamente a un policía a la salida de una fiesta en un bar que celebraba su clausura.

La sanción es dura, pero ajustada al código penal. Uno puede expresar su punto de vista sobre la magnitud del castigo, o apreciar que fue una “cabeza de turco” de entre otros que quizá merecían más su detención. Pero, ¿ponerse a defender a un ultra del fútbol mientras la tensión crece en los suburbios de las grandes ciudades, las fábricas cierran y el paro sube? Parece que ahora esa es la lucha de los nuevos niños de la patria.

Sin embargo también tengo que decir que me sorprende tristemente la actitud de algunos medios de comunicación españoles, a los que se les ha calentado la boca con este caso y poco menos que han pedido la cabeza del acusado y se han gustado con insultos y menosprecios de todo tipo, en vez de tener una actitud reflexiva al respecto. Mientras aún tengamos este tipo de reacciones, seguiremos sin ser el país que representa la razón y la modernidad. Dejaremos que la luz de Europa siguen siendo los que piden la liberación de un hincha radical de fútbol.

Artículo original: Notas de Fútbol

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