Publicado por admin el 28 de Febrero de 2009 en Blogroll

Es algo que se viene mascando hace tiempo, porque el nivel del Kun Agüero, a pesar de que este año está pagando la saturación de sus piernas en verano, no es acorde al que presenta el Atlético de Madrid. Pero ahora se están dando todos los síntomas previos a la fuga de un crack. Malestar evidente con el entrenador, desaire público yéndose al vestuario en mitad de un partido y tibieza en unas declaraciones que ya no contemplan la permanencia en el club colchonera como la única opción. Eso, unido a los incesantes apuntes de Diego Armando Maradona, aconsejando en público a su yerno que debe salir del Vicente Calderón, deja claro que los días del crack argentino en el Atlético pueden estar contados. Al menos, ésa es mi opinión.
Puede que los hechos no me den la razón pero me mojo ahora, a tres meses del final del campeonato. El caso de Agüero me recuerda bastante al de Torres en su día: un jugador que quizás contra su voluntad, porque seguramente será felicísimo en el Calderón, debe salir a buscar un proyecto más competitivo que le permita luchar por grandes objetivos. Agüero no es simplemente un gran jugador, Agüero es un crack que esta campaña cumple su tercera año en Europa, rodaje más que suficiente como para comenzar a pensar en conquistar éxitos. El argentino sabe que en el Atlético pelear por una Liga, por ejemplo, es utópico debido a las muchas lagunas que presenta una plantilla que sigue sin corregirse verano tras verano. Y si encima el entrenador, Abel Resines, ése que parecía que iba a cambiar todo el legado del maltratado Aguirre, sustituye al Kun a media hora del final en un partido de octavos de Champions, la cosa toma tintes todavía más preocupantes.
Ante el Oporto Agüero no estaba jugando un gran partido, cierto, aunque también es verdad que no estaba muy apoyado. En cualquier caso, el Kun, como estrella que es, puede desequilibrar un partido con un solo gesto, por lo que carece de sentido la sustitución de Abel, que además sobre el campo apenas surtió efecto. Agüero se marchó enfadado, enfado lógico y comprensible, porque no se puede entender que un ataque de entrenador le condene en un choque de Champions, que al final es lo que le gusta jugar a los mejores futbolistas.
Desconozco si me equivocaré o no, pero creo que Agüero se ha dado cuenta que necesita subir un escalón. Las palabras que Maradona suelta cada vez que le ponen un micrófono por delante en torno al futuro del jugador atlético, se las repetirá constantemente a él en persona, eso que no lo dude nadie. Otros gestos, como el desaire que el actual seleccionador argentino le hizo públicamente a Cerezo en el Atlético-Barça, ignorándole prácticamente cuando fue a saludar a Laporta, dan que pensar.
Creo que el Atlético bien haría en replantear la situación. Quizás vender al argentino por 40 o 50 kilos sea lo mejor y evitar que la bomba le estalle en la cara, porque es obvio que Agüero no va a soportar mucho más su actual situación: estar en un equipo que como máximo aspira a estar entre los cuatro primeros. El Kun necesita más, el Kun era el jugador ideal para devolver al Atlético de Madrid a lo más alto, porque tenía ambición y fútbol y con una buena escolta podía haber logrado grandes cosas. Pero otra vez más, como ocurriera en su día con Torres, los que mandan en el Calderón dejaron pasar el tren.
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 24 de Febrero de 2009 en Blogroll

El 2-2 final entre Atlético de Madrid y Oporto parece una broma. El encuentro pudo tener un tanteo similar a un partido de fútbol sala debido a las paupérrimas defensas de ambos conjuntos, aunque por encima destacó la línea de cuatro alineada por Abel Resino. Mal Ujfalusi, desastroso Seitaridis y penoso Antonio López. Pablo, que precisamente fue quien protagonizó el error en el primer gol luso, estuvo finalmente aceptable. Leo Franco evitó la goleada de un Oporto también muy gris.
Y eso que comenzó adelantándose el Atlético de Madrid en un inicio de partido eléctrico. Maxi Rodríguez daba la primera alegría de la noche y a partir de ahí comenzó el particular concierto de la defensa rojiblanca. Las cantadas se sucedían unas tras otras y un clamoroso fallo de Pablo le dejaba en bandeja al Oporto el primer gol de Lisandro. El partido se rompió, y la sensación de estar viendo una pachanga de patio de colegio aumentaba. El do de pecho lo concedió el meta brasileño Helton en el gol de Diego Forlán. Sin vaselina se tragó un inocente disparo del uruguayo en el descuento de la primera mitad. El 2-1 era el mejor resultado para un Atlético que había tentado demasiado a la suerte.
Pero la victoria parcial de los rojiblancos no mejoró la situación. El Atlético seguía sin encontrar su posición en el campo, el equipo estaba roto y la defensa continuaba entonando sus mejores temas. El enésimo error de Seitaridis situó a Lisandro delante de un gran Leo Franco que volvió a intervenir para evitar el empate, que se palpaba cercano. Abel retiró a Agüero puesto que no fue la noche del argentino, pero tampoco la de un Sinama Pongolle que entró por él y que prácticamente ni apareció.
Siguió el Oporto amenazante, aunque no siendo el dominador, pero asomándose al área del Atlético de Madrid en busca de otro error defensivo (que se notaba que iba a llegar) para volver a sellar la igualada. Y efectivamente, Antonio López respondió a las peticiones del equipo luso dejándose ganar la espalda para que Lisandro pudiera rematar a placer un centro de Cissokho. El concierto benéfico en defensa del Atlético de Madrid le estaba saliendo caro. Forlán probó de nuevo la flaqueza de Helton, pero esta vez el brasileño estuvo atento en la última ocasión (y casi la única) del conjunto rojiblanco en la segunda mitad. El Atlético se colgó él mismo la soga al cuello cerrando el encuentro con un peligroso 2-2 que deberá resolverse en el Estadio do Dragão.
Foto | Marca
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 24 de Febrero de 2009 en Blogroll

La Champions League es una historia de amor y desamor en el Atlético de Madrid. Siempre se ha observado con ojos de deseo, esperando agazapado su oportunidad para alcanzar un trofeo soñado por todos los clubes europeos. El Atlético ha estado ahí, había sentido y padecido lo que supone jugar en Europa, ante los más grandes. El sueño ha vuelto, doce años después del último fatídico cruce de los rojiblancos en la máxima competición continental. No es el Ajax el equipo que tendrán delante los de Abel Resino. Es el Oporto, un clásico y habitual, contra el que el Atleti deberá esfumar las pesadillas del pasado.
Rememorar viejos tiempos ahora parece tarea para documentalistas e historiadores, porque de qué sirve ahora recordar el gol de Schwarzenbeck en Bruselas o la eliminatoria ante los holandeses hace una docena de años. Hoy el Atlético debe olvidar esos males, también los que le acompañan en la Liga y centrarse en una eliminatoria que debe resolver hoy, en el Vicente Calderón. Al menos, encarrilarla para no tener que llegar con puntos de sutura al Estadio do Dragão, donde los portugueses se han mostrado muy fuertes.
En la convocatoria del Atlético, tres jugadores ahora rojiblancos que conocen bien al Oporto. Maniche fue una de las piezas del campeón de Europa en 2004; Paulo Assunção ha llegado esta temporada procedente del club portugués en la que consiguió tres Ligas, una Copa y una Supercopa; mientras que el griego Seitaridis también conoce lo que es jugar Champions con la camiseta dragoe. Abel se agarra a la experiencia de éstos y a la magia de los Agüero, Forlán, Simao y compañía para sacar adelante el deseo rojiblanco que consiste en llegar lo más lejos posible en la competición en el año de su retorno a Europa.
El rival es un habitual de los octavos de final, aunque desde su conquista del título en 2004 no pasa de esta fase. Punto a favor para el Atlético. Pero los portugueses solo han perdido en una ocasión de sus últimas cuatro visitas a España. Su último desplazamiento le condujo directamente a la final de Gelsenkirchen. El SúperDepor de Javier Irureta fue la víctima. Entonces, la dirección de José Mourinho desde el banquillo, el talento de Deco y la seguridad de Ricardo Carvalho condenaron a los españoles. Sin éstos, los lusos no han sido los mismos, pero el Atlético deberá tener cuidado porque siguen siendo muy peligrosos. Lucho González es la referencia y al que el Atlético deberá vigilar muy de cerca.
En SaG | Atlético y Barça, a invertir sus rachas en Europa
Foto | Corbis
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 23 de Febrero de 2009 en Blogroll

Ya está aquí de nuevo. Regresa la Liga de Campeones, la Champions League, la Copa de Europa, como queráis llamarla. Sin lugar a dudas, vuelve el mejor fútbol europeo a los terrenos de juego y a nuestras pantallas, la lucha por una sola corona entre las mejores potencias del viejo contienente. Tras un largo parón mañana volverá a arrancar con los cuatro representantes españoles en el ajo. Buena señal.
El Barcelona abrirá la tanda de los cuartos de final en Lyon, ante un Olympique imparable que sigue en racha. Es líder de Ligue 1 con una ventaja de seis puntos sobre el París Saint Germain y que además cuenta con infranqueable Stade de Gerland donde solo el Bayern de Múnich ha podido vencer esta temporada. Los azulgranas llegarán tocados tras el batacazo ante el Espanyol en Liga pero no hay que dejar de pensar que los hombres de Pep Guardiola son los que mejor fútbol están desplegando.
Otro líder, el de la Liga portuguesa, visita el estadio Vicente Calderón. El Atlético de Madrid debe demostrar en Europa que está capacitado para conducir una buena plantilla hacia el éxito. Abel Resino se estrenará en la competición europea en busca de una victoria con la que renovar ánimos y olvidar la derrota en Sevilla. El Oporto evaluará la condición colchonera a pocos días de enfrentarse al Sporting de Lisboa en su campeonato nacional.
El Real Madrid se presenta en estos octavos de final con un rostro renovado. Tras la marcha de Ramón Calderón, la llegada de Juande Ramos, la incorporación de refuerzos y la racha de nueve victorias consecutivas en Liga el conjunto blanco ha pasado de tener el papel de víctima ante el Liverpool a ser el favorito. Los reds han bajado el nivel, han perdido el liderato y todavía sigue siendo duda la participación de Steven Gerrard en el Bernabéu. Muchas cosas han cambiado desde el sorteo. Sin duda, el Madrid-Liverpool es el partido de la jornada en Europa.
El que esperamos que reencuentre el camino de la regularidad es el Villarreal. Los de Pellegrini vencieron al Sporting en Liga, llevan tres partidos sin perder pero dan una sensación de irregularidad preocupante. Y ante ellos se presenta un Panathinaikos que fue una de las grandes sorpresas de la fase de grupos y que camina con paso firme en la Super League griega. El submarino amarillo deberá cerrar lo máximo posible la eliminatoria en El Madrigal si no quiere complicarse la vida en el Oaca, donde el Panathinaikos no pierde desde el pasado mes de octubre.
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 19 de Febrero de 2009 en Blogroll
La suposición de Torres me atrevería a llevarla al plano de lo real, al menos a mi realidad. Torres en el Atlético de Madrid era un buen jugador, pero la vulgaridad que le rodeaba impedía explotar sus mejores cualidades. Su salto a un grande era necesario, llegó el Liverpool y pudo más la razón que el corazón. Fernando en la ciudad de Mersey se encontró con jugadores de verdadero nivel, con los que ha podido confabular magníficas sociedades. Pero, sobre todo, se quitó la exacerbada presión que suponía ser el gran referente de un equipo en el que siempre era él y diez más. Llegó a Anfield y se encontró con que era actor principal pero no le deslumbraban los focos porque las luces no sólo apuntaban hacia su figura. Había muchos otros protagonistas.
Es obvio que hemos visto al mejor Fernando Torres en Liverpool y eso era algo que se veía venir cuando jugaba en el Atlético, donde por momentos se sentía asolado con tanta responsabilidad. No quiero decir que Torres estaba imposibilitado para triunfar en el Calderón, quizás en otros tiempos sí, pero no en un Atlético que durante su época, y todavía actualmente, confía su suerte a jugadores de un nivel mediocre, impropio de un conjunto que aspira a escalar altas cumbres.
Cuando hablo de Torres aparece en mi mente la figura del Kun Agüero, el nuevo ídolo, que junto a Forlán y Maxi se ha convertido en el principal bastión de la afición colchonera, su gran esperanza. Agüero este año está rindiendo por debajo de su nivel, se le nota fundido, seguramente paga el hecho de no haber hecho pretemporada por las Olimpiadas, como muchos de sus compañeros en la cita olímpica. Alguno dirá que Messi también estuvo en Pekín, pero la diferencia es que Guardiola ha dosificado a su crack mucho más que Aguirre al suyo, básicamente porque los fondos de armario en el Vicente Calderón y el Camp Nou son bien distintos. Pero aún así, Agüero continúa siendo el gran referente, ese jugador que cuando se le enciende la bombilla te hace un roto en medio metro cuadrado.
Agüero es un crack, uno de los mejores delanteros del mundo. Yo personalmente lo coloco entre los cuatro o cinco mejores atacantes del planeta. Y todo crack, todo fuera de serie que con un simple movimiento marca las diferencias, quiere aspirar a cosas importantes. Agüero, y esto es una interpretación mía, comienza a darse cuenta de que en el Atlético no le dan lo que necesita. Seguramente el Kun pensó que podía emular a
Maradona, levantando a los colchoneros como Diego hizo con el Nápoles, y poniéndolo a competir contra los dos poderosos. El problema es que Maradona no estaba sólo, aquel Nápoles, era el argentino y una excelente almagama de actores de reparto de lujo: Ciro Ferrara, Alemao, Romano, Fusi, De Napoli, Giordano o Careca, entre otros, contribuían a elevar el fútbol del astro. Agüero, sin embargo tiene a Forlán, Maxi, a veces Simao, y poco más.
Creo que Agüero, cuando termine esta campaña, que será su tercera en Europa, debería sentarse con los directivos del Atlético de Madrid y pedirles franqueza. Es decir, asegurarse que Cerezo y Gil Marín configuren un equipo capacitado para pelear una Liga no para aspirar a estar entre los cuatro primeros. Porque Agüero ya ha sobrepasado su periodo de rodaje y necesita éxitos. Agüero tiene que estar en un equipo que luche por títulos y si en el Calderón no le dan esa opción deberá buscar otro sitio, como en su día hizo Fernando Torres. Y nadie, absolutamente nadie, debería sorprenderse de ello.
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 15 de Febrero de 2009 en Blogroll

El pasado lunes nos desayunamos titulares con alto tono de euforia en torno a Abel y su gran estreno como técnico del Atlético de Madrid. Los colchoneros ganaron y bien contra el Recreativo en Huelva, de forma holgada, con un abultado 0-3. En cierta medida desde la propia Prensa se creo un ambiente de optimismo infundado, como si en 90 minutos todo hubiera cambiado, como si Abel tuviera una varita mágica capaz de cambiar la negativa racha de juego que el equipo venía arrastrando desde el pasado mes de enero. Se vendió, sin duda, un positivismo en torno al futuro atlético, demasiado pretencioso, incluso temerario.
Esta noche el Atlético de Madrid fue incapaz de ganar al Getafe en el Vicente Calderón. Lo destacable no fue necesariamente eso, porque la posibilidad de empatar haciendo un buen encuentro es factible. Sin embargo, la realidad es que no mereció ganar, porque el Getafe jugó un gran partido, valiente, tuteando a su rival y buscando en todo momento un tanto que, sin embargo, se le resistió hasta el final, incluso desperdició un penalti.
La segunda parte del Atlético de Madrid fue plana, el equipo apenas transmitió nada, se conformó con la escasa ventaja otorgada por el tanto de Diego Forlán en el primer periodo y se limitó a dejar pasar minutos. Justo lo contrario que el Getafe, que se llevó un punto con justicia de la ribera del Manzanares, evidenciando, sin duda, que todo ese entusiasmo que se vendió con la llegada de Abel es para ponerlo, como mínimo, en cuarentena.
No entienda el lector que con este post censuro las cualidades de Abel, ni mucho menos. Simplemente, subrayo que me pareció imprudente el optimismo que desató la victoria de Huelva, más que nada, porque un entrenador poca cosa puede cambiar en apenas unas semanas. Abel tiene tiempo por delante para implantar su estilo y será en varios meses cuando podamos valorar realmente su trabajo, no de forma tan inmediata.
En el Vicente Calderón se ratificó que los males del Atlético no van a sanar de buenas a primeras por un cambio en el banquillo, sobre todo atrás, donde la defensa continua haciendo aguas, dada la vulgaridad de muchas de sus piezas. Y eso no lo va a cambiar ni Abel ni nadie. El problema del Atlético, algo que no me cansaré de repetir, viene de la configuración de su plantilla, en la que hay jugadores que, simplemente, no tienen nivel para jugar en un equipo que aspira a hacer algo grande. Las armas que se le han puesto sobre la mesa a Abel son las mismas de las que disponía Aguirre y los resultados no variarán en exceso, porque Pernía o Seitaridis, por nombrar a dos, son los mismos, con uno u otro entrenador.
Quería rematar este post con un último comentario, que añado de forma improvisada después de leer las declaraciones en rueda de prensa de Abel, que, obviamente, me han causado cierta gracia. “Hemos sido muy superiores”, ha dicho. Mal asunto cuando no se hace autocrítica, porque en los segundos 45 minutos los colchoneros tienen poco donde agarrarse.
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 8 de Febrero de 2009 en Blogroll
Por fin ganó el Atlético de Madrid en 2009. Su primera victoria ha tenido que llegar con un cambio en el banquillo, una actividad muy habitual en el club del Manzanares. Con el estreno de Abel Resino en el banquillo, el equipo rojiblanco venció de forma contundente a un Recreativo de Huelva que no perdía desde el pasado mes de diciembre. El triunfo, como no pudo ser de otra forma, vino precedido de un gol del Kun Agüero que no marcaba desde la última victoria colchonera, en Montjuïc, el 20 de diciembre. Diego Forlán, que también pasaba por una sequía goleadora, cerró la victoria con los últimos dos tantos del Atlético en el Nuevo Colombino.
Ahora todo tiene otro color. Europa ya no parece tan lejos, Agüero vuelve a las andadas y Forlán vuelve a tener el punto de mira calibrado. ¿Tanto puede haber cambiado el Atlético de Madrid desde la marcha de Javier Aguirre y con la llegada de Abel? ¿Es posible que realmente los jugadores hicieran presión para que el técnico mexicano abandonara el club rojiblanco? No, no lo creo. Pero sí creo en el cambio de aires, en la ilusión de una nueva época después de una mala racha. Creo en la llegada de Abel y en que la incorporación de un hombre que conoce las entrañas de este club pueda influir en un cambio de la situación.
Sentenciaron los colchoneros a la contra, haciendo visible el regreso de la velocidad y la efectividad del Atlético de Madrid. Ante tales punzadas, el Recreativo retrasó las líneas provocando que los rojiblancos quisieran gozar de más dominio desde las tres cuartas partes de campo hacia delante. Pero fue ahí cuando el Decano de la Liga gozó de más ocasiones debido a los espacios creados, pero también fue la tarde del Atlético de Madrid en defensa y bajo los palos, con un seguro Leo Franco.
Con los pretendientes para los puestos europeos en un pañuelo, el Atlético de Madrid retoma la confianza necesaria para encarar la peor fase de la temporada que se iniciará dentro de dos semanas con el desplazamiento al Sánchez Pizjuán. A partir de ahí, serán Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal los que evalúen al nuevo Atlético de Abel Resino, que no ha podido debutar de mejor forma en el banquillo colchonero. Y por medio, el gran sueño rojiblanco de la Champions League. La de hoy era una pequeña prueba para calificar el inicio de la etapa post-Aguirre. Lo que le espera al Atlético de ahora en adelante será todo un examen.
Foto | El Mundo
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 4 de Febrero de 2009 en Blogroll
* Cerezo agradeció el trabajo del ‘Vasco’ y le despidió como un amigo · El técnico no tuvo ni un reproche hacia la directiva ni hacia los jugadores y dio gracias a todos
Javier Aguirre, el ya ex técnico del Atlético de Madrid, compareció en rueda de prensa para despedirse del club y sus aficionados. Acompañado del presidente Enrique Cerezo, el mexicano agradeció la oportunidad y el trato dispensado por parte del Atlético.
“Deseo lo mejor a Abel, ya lo hice en persona, pero no se merecen otra cosa que suerte; este vestuario llegará al objetivo”
Cerezo fue el encargado de introducir la comparecencia de Aguirre ante los medios para despedirse del conjunto rojiblanco. El mandatario atlético lo hizo agradeciendo la labor del técnico. “Estamos orgullosos de haber conocido a una persona estupenda. Darle las gracias por su paso por el Atlético, aunque a veces las cosas no salen como uno quiere. Le deseo un brillante futuro como profesional y persona. Gracias, Javier, por tu estancia aquí, dejas muchos amigos. A este mutuo acuerdo al que hemos llegado nos valga para mirar otras cosas”.
Posteriormente dio paso a Javier Aguirre, que no tuvo más que palabras de agradecimiento hacia todos: “Agradecer la presencia de todos ustedes, porque era importante despedirme de Enrique, primero. Agradezco su presencia porque me demuestra lo que es, un caballero. Tú y toda tu gente seguiremos siendo amigos. Agradecer la presencia de los medios porque no es correcto irme encerrado en mi casa, entiendo que tengan inquietudes. Todos queremos que el Atlético cumpla sus objetivos y sea un grande. Agradezco a todos los empleados del club el trato que me dispensaron, nunca tuve un problema con nadie. Agradezco públicamente a mis jugadores y a mi equipo de trabajo su ayuda. Un club que llevo en el corazón y que me ayudó a crecer. Este paso de costado redundará en un beneficio para el rendimiento del equipo. Deseo lo mejor a Abel, ya lo hice en persona, pero no se merecen otra cosa que suerte. Este vestuario llegará al objetivo de la institución, llegar a Champions. Les deseo la mejor de las suertes”.
“El 20 de diciembre no me imaginaba esta escena, pero si vemos los resultados de enero…”
El entrenador admite que le duele su destitución, pero que la acepta de buen grado: “Dolor siempre hay porque hay ruptura, aunque no sea traumático. Enrique ha tenido un trato exquisito. Hablando a la cara con todos, me voy con la conciencia tranquila, aunque no cumplí con mi trabajo hasta el final. Tengo una gran responsabilidad en la marcha del equipo al no cumplir con el objetivo. Seguramente haría mejor otras cosas, tomaría otras decisiones, buscaría más fluidez, ser más claro, mejor entrenador en términos generales…”.
El mexicano no pensó en ningún momento que llegaría a esta situación. “El 20 de diciembre no me imaginaba esta escena, pero si vemos los resultados de enero… caímos en una dinámica perdedora y de mal juego. Ahí empecé a ser consciente de que las circunstancias nos orillaron al club y a mí a tomar esta decisión”, aseguró.
Se queda en Madrid, de momento
De todas maneras, no le molestó por el club entablara negociaciones con Abel Resino antes de comunicarle su destitución. “Es normal en el fútbol actual que los directores deportivos hagan su trabajo. Suso (García Pitarch) lo hace muy bien y está pendiente del futuro del equipo. No puede el Atlético de Madrid, con la grandeza que tiene, vivir al día. Hacen bien en tener opciones abiertas de jugadores y entrenadores. Se hace aquí y en todas partes”, recalcó.
El futuro inmediato de Aguirre, según explicó él mismo, pasa por quedarse en Madrid al menos hasta junio. “Mis hijos universitarios tienen que estar aquí. Me quedaré hasta junio por lo menos. Veré mucho fútbol, hablaré con gente, recuperaré amigos, algún libro…”, indicó. “De momento, no tengo empleo y voy a tomarme unos días. Después, el tiempo dirá, pero soy profesional del fútbol y entiendo que el mercado está abierto”, concluyó el técnico mexicano.
Artículo original: ATLETICO DE MADRID
Publicado por admin el 3 de Febrero de 2009 en Blogroll

Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, o viceversa, nos han brindado un magnífico ejemplo de lo que se conoce como técnica del ventilador. O lo que es lo mismo, cuando ves que un asunto espinoso te va a salpicar, aplicas el dispositivo de aspas para que se genere velocidad eólica suficiente con el fin de desplazar los negros nubarrones hacia otro, generalmente un cargo de responsabilidad intermedia. El Atlético de Madrid, los que mandan más bien, se han cargado a Javier Aguirre, para intentar frenar en seco una negra racha de resultados que ha privado de victorias al equipo en lo que va de mes de enero. Los que mandan le han cortado la cabeza a Aguirre para tener un culpable, ese rol que ellos pretenden evitar a toda costa.
Obviamente, Aguirre algo tenía que ver en el bajo rendimiento que estaba aportando el equipo, aunque, esto tiene que quedar claro, el mexicano no es más que la principal víctima de la desacertada política de fichajes llevada a cabo el pasado verano, así como del cúmulo de expectativas lanzadas por parte de Enrique Cerezo, que al final han desbordado una ilusión sin ningún tipo de fundamentos. Vengo diciendo desde hace tiempo que el Atlético tiene un buen equipo pero carece de fondo de armario, sobre todo atrás. Y en una competición tan larga como la Liga resulta lógico que si no tienes un amplio arsenal de recursos lo pases mal en determinadas fases. Los colchoneros han sufrido el bache en enero y Aguirre ha pagado el pato, como si él tuviera la culpa de que en julio no se hubiera fichado un portero de plenas garantías y no un veterano venido a menos, buenos laterales o recambios para los extremos, por poner un ejemplo.
Repasemos una parte de la alineación ante el Valladolid y comprobaremos cómo no es tan extraño que los colchoneros caigan contra los pucelanos. Leo Franco en la puerta, portero de nivel medio, no acorde a un equipo que aspira a estar arriba. Perea y Pernía en los laterales, más vulgaridad, jugadores que este verano, después del salto a Champions, tenían que haber salido del Calderón por dos buenos recambios. En el centro de la zaga Heitinga y Pablo, el último ya sabemos que desconoce la palabra seguridad. Y yo me pregunto: ¿realmente con esa defensa se puede aspirar a estar entre los cuatro primeros? Por supuesto que no. No, no, y mil veces no.
Se va Aguirre, un técnico que metió a Osasuna en una final de Copa y lo clasificó a la Champions, que devolvió al Atlético a Europa y lo colocó en Liga de Campeones diez años después… Se va un técnico que, guste o no su estilo, cumple objetivos… Y se va, finalmente, un hombre que paga una dura penitencia por haber callado este verano en vez de reclamar, al menos para que quedara constancia su opinión, como sí hizo Bernd Schuster, los fichajes que necesitaba su equipo para poder afrontar tres competiciones, con la alta exigencia que conlleva participar en el máximo torneo continental. Aguirre calló y asintió con la cabeza, exprimió sus mejores armas hasta que algunos se quedaron sin jugo, como Agüero, que lleva sin marcar cinco jornadas y se le ve fundido, desfondado por tanto uso en un plantel en el que sólo hay tres delanteros.
El Atlético ha echado a Aguirre, seguramente buscando un revulsivo, un cambio de sentido… Creo que no va a solucionar nada, no es algo que piense yo sólo, jugadores como Forlán han afirmado lo mismo públicamente. Esta destitución nos hace volver a otras épocas no tan lejanas, el Atlético sigue teniendo ese tufillo de tiempos pasados, sus proyectos son débiles, de pies de barro, se desploman con tres resultados negativos encadenados. En las últimas semanas percibíamos que el equipo iba en picado y Aguirre se señalaba cada vez más, seguramente porque no sentía la confianza de sus jefes y sin confianza, eso todos lo sabemos, es imposible trabajar en condiciones. Aguirre se ha ido, llega Abel, que será otro cromo fugaz que engullirá el transcurrir de un club que parece tener un problema endémico. El problema no era Aguirre, el problema sigue ahí y todo hace indicar que seguirá por muchos años mientras los que mandan sigan usando la técnica del ventilador.
En NdF | Vuelve Abel a casa; Aguirre, sentenciado
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 3 de Febrero de 2009 en Blogroll

A rey muerto, rey puesto. Los paupérrimos resultados del Atlético de Madrid en 2009 se han saldado con la cabeza de Javier Aguirre, puesta en bandeja de plata por Enrique Cerezo tras el bochorno del pasado domingo en el estadio Vicente Calderón. Una técnica infalible de los presidentes y los clubes cuando las cosas pintan mal. Abel Resino, un hombre de la casa, se encargará de dirigir al cuadro rojiblanco de aquí a final de temporada. Es el 14º entrenador atlético en la última década. Que Neptuno le pille confesado.
Era blanco y en botella. Que el vasco Aguirre fuera fulminado por la directiva era cuestión de tiempo. Ya en verano, Cerezo tenía sus dudas sobre la continuidad del técnico mexicano, pero le concedió un voto de confianza no sé si por compasión o porque no había serios pretendientes que quisieran manejar este timón torcido. Tras dos temporadas y media en el banquillo del Atlético de Madrid, Aguirre se marcha “con la conciencia tranquila” y con el único premio de consolación de haber devuelto al club del Manzanares a la máxima competición europea.
Abel Resino vuelve a casa. El portero toledano llegó en el verano de 1982 al Atlético de Madrid. Permaneció durante nueve temporadas vistiendo la camiseta rojiblanca del primer equipo, consiguiendo dos Copas del Rey y el récord de imbatibilidad que todavía le pertenece. 1.275 minutos sin encajar un gol, hasta que Luis Enrique, con la camiseta del Sporting, perforó su portería en la 26ª jornada de Liga.
Abel conoce muy bien al Atlético de Madrid. Vivió muchos momentos clave en la historia del club colchonero como la llegada de Jesús Gil a la presidencia, la marcha de muchos mitos que cambiaron el Manzanares por Chamartín como Hugo Sánchez; y además de su faceta como jugador, regresó primero como preparador de porteros en la temporada 98-99 y en la siguiente campaña firmó como secretario técnico del club.
El ya ex técnico del Castellón cree en la cantera. Cree en aquellos que han mamado de la teta del Atlético de Madrid desde pequeños, que llevan el color rojiblanco en la sangre. Y considera que un equipo se tiene que construir alrededor de un jugador emblemático, al que rodear de otros talentos que se inspiren de su carisma y su amor por el club. Quizás era lo que le hacía falta al Atlético de Madrid, alguien que de verdad conociera sus entrañas.
Aunque tengo mis serias dudas de que Abel consiga dominar un vestuario donde nadie parece tener el carácter para echarse el equipo a las espaldas. No hay un Luis Aragonés, un Gárate, un Futre, un Kiko, un Torres… Las herramientas que maneja Abel para intentar darle la vuelta a la situación que vive el Atlético de Madrid son la ilusión y un puñado de jugadores sin confianza. Lo dicho, que Neptuno le pille confesado.
Artículo original: Notas de Fútbol