El Valladolid vive, temporada tras temporada tras subir a Primera en 2007, a caballo entre la zona templada, los puestos de descenso y alguna posibilidad, durante el transcurso de la misma, de acariciar la franja europea. Es en esta época, y después de un mal resultado a poder ser, cuando empiezan a asomar las dudas sobre el equipo y su capacidad para salir del bache. Pero el cuento vallisoletano suele siempre terminar en final feliz, con las metas alcanzadas. Como sucedió en 2008, como ocurrió en 2009 y como muy probablemente vuelva a pasar este curso.
El primer año post-ascenso el equipo que tan bien dirige por cuarto ejercicio consecutivo José Luis Mendilibar acabó en la decimoquinta posición. El pasado, pese a no coquetear con las posiciones de peligro salvo en el tramo inicial y final, el cuadro blanquivioleta finalizó decimosexto, un punto por encima del Betis, el primer equipo que marcaba el descenso y que terminó en el infierno pese a conseguir 42 puntos. En la actualidad, tras doce jornadas, el Valladolid es decimoquinto, con un colchón de cuatro puntos sobre el decimoctavo, mientras que hace un año a estas alturas era noveno.
Lo verdad es que pese a que los números no son para tirar cohetes, lo del Valladolid tiene mucho mérito. Porque este verano ha habido desmantelamiento de la plantilla, con catorce bajas y catorce caras nuevas. No debe ser tarea fácil conjuntarlas a todas, que se entiendan y que entiendan la forma de entender el fútbol de su entrenador. Con más de medio equipo nuevo, con tantos y tantos refuerzos, lo normal es que la adaptación de éstos sea tardía y visto lo visto, Mendilibar lo está llevando de maravilla. Han llegado algunos futbolistas con mucho que decir, como Manucho, Pelé o Bueno, pero pocos están respondiendo a las expectativas. El que sí lo está haciendo y sobremanera, es Diego Costa.
El brasileño, cedido por el Atlético de Madrid y que desde su llegada a nuestro país ha ido de equipo en equipo en busca de minutos, realizó el curso pasado un gran año en Albacete que le valió para que el Valladolid se fijase en él. El traspaso al club madrileño de Sergio Asenjo sirvió para que el mediapunta, de tan sólo 21 primaveras, entrase en la operación. En Pucela se ha ganado la confianza del técnico de Zaldívar y fruto de esa confianza ha llegado la respuesta sobre el verde. Zorrilla es testigo de un Diego Costa que es el inesperado máximo goleador con cuatro dianas, tres más que Manucho, quien a priori tenía reservado ese papel cuando aterrizó prometiendo el mayor número de goles posibles.
Tanto está destacando el ex jugador del Sporting de Braga en su nueva andadura en la máxima división del fútbol español que el Atlético ya ha confirmado, cuando ni siquiera se ha llegado al ecuador de la temporada, que lo repesca, previo pago de un millón de euros, para la próxima campaña, ampliándole además su contrato (que finalizaba el próximo 30 de junio), que será ahora hasta 2012. Hasta ese momento, cuando debute con una camiseta que sólo se puso para su presentación una mañana de 2007, deberá seguir dándolo todo por un Valladolid que necesita de la calidad de su estrellga fugaz para seguir un año más en la élite.
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 2 de Diciembre de 2009 en